¿ CÓMO INTRODUCIR ALIMENTOS EN LOS BEBÉS ?

 


Los alimentos suponen el primer contacto del bebé con el exterior, más allá de su madre. La forma en que se introducen, así como la cantidad y la calidad del alimento, va a determinar en gran medida su salud.

La salud y las defensas del bebé van a depender, en gran medida, de la fortaleza de su intestino y la condición de su mucosa intestinal, porque es en los intestinos donde, básicamente se estructura la fortaleza del sistema inmune.

De esta forma, es imprescindible:

 

  • Introducir los alimentos gradualmente y por separado (la cantidad puede cambiar la calidad).

 

  • Evitar las prisas (una introducción inadecuada puede crear una sobrecarga orgánica).

 

  • Respetar la individualidad y la condición del bebé. Nuestra principal guía debe ser el bebé y no los protocolos (si el bebé rechaza alimentos con vómitos o náuseas nos puede indicar que no los tolera adecuadamente).

 

  • Cuidar el no dar alimento en exceso (no por comer más está más sano).

 

  • Tratar de no proyectar nuestros miedos (forzarlo a comer por miedo a estar desnutrido o darle exceso de líquido para que no deshidrate, etc).

 

  • Crear un ambiente agradable, de agradecimiento y cariño al comer (evitando comer rápido, delante de la TV, de pié, con mal humor o irritados).

 

  • Tratar desde el principio de comer en familia (comer juntos favorece la digestión, el bebé así lo identifica con un momento de compartir y de reunión).

 

  • Priorizar en la elección la calidad del alimento (es muy importante que el nivel de residuos en los alimentos sea mínimo para así el organismo del bebé ocuparse de crecer, crear fortaleza y estructura y no de eliminar toxinas).

 

  • Tratar de unificar la comida de la familia (comer diferente, por ejemplo los niños biológico y los padres comida basura crea problemas a medio plazo).

 

Cuando introducimos alimentos complementarios a la leche materna hacemos una alimentación mixta. La edad orientativa, dependiendo siempre del bebé, es a los seis meses y seremos conscientes que la calidad, la forma y la sensibilidad de hacerlo generará, en gran medida, la posterior relación armónica o disfuncional del bebé con los alimentos en su vida adulta.

 


 
Diego Delgado - Copyright (C) 2010