El embarazo es un tiempo de construcción, de crecimiento y especialmente de crear una estructura sólida donde empieza a gestarse el bebé.
La creación y desarrollo de huesos sanos genera cierta confusión arrastrada desde hace años. En general se piensa que para ello es imprescindible tomar lácteos. La realidad actual nos dice que los lácteos actuales son alimentos muy mucógenos (producen mucosidad) y con una pobre calidad (sobretratados y sobreprocesados) que más que alimentar sobrecargan el organismo, especialmente el hígado y los bronquios. El dilema no es tanto la carencia sino la pérdida. La forma más rápida de perder calcio y minerales es la comida refinada moderna. Por tanto, el primer paso de la embarazada es responsabilizarse de su combustible y empezar a consumir una dieta equilibrada: de alimentos integrales, frescos y lo menos tratados posibles.
Algunas aclaraciones sobre el calcio en el embarazo:
- Lo importante no es el calcio sólo, sino el magnesio y la interrelación entre los minerales, y por tanto, no desmineralizar. Desmineralizan todos los alimentos refinados (harinas blancas, bollería, las verduras y frutas cultivadas con pesticidas y abonos químicos y especialmente el azúcar y todos sus derivados).
- No se trata tanto de tomar alimentos con calcio sino de no descalcificar. De nuevo los dulces y el exceso de proteína animal acidifican el medio interno y la consecuencia es la desmineralización. Necesitamos un medio ligeramente alcalino.
- Afectan al equilibrio del calcio: azúcares concentrados, alimentos ricos en proteínas, solanáceas (papas, tomate, pimientos, berenjena y tabaco), bebidas alcohólicas, café, vinagre, cítricos y sal refinada.
- Favorece la absorción de calcio la fibra presente en los cereales integrales, el consumo de alimentos frescos biológicos, la respiración profunda, no pensar en exceso y fortalecer los riñones evitando bebidas y comidas frías y grasas saturadas.
- Presencia de regular de alimentos ricos en calcio: todas las verduras de hoja verde, especialmente el perejil, lo verde de los rabanitos y nabo, los berros, el brécol, las semillas de sésamo, las algas marinas, la soja y sus derivados, los frutos secos, como las almendras y el té de tres años.
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